Cristina realizó estas declaraciones en la presentación de los resultados preliminares de la encuesta nacional sobre prevalencias de consumo de sustancias psico-activas, realizada esta noche en la sede del Ministerio de Justicia y Seguridad.
Consideró que "el principal problema de las adicciones tiene que ver con aspectos culturales, que hacen a la condición humana, a la evolución de la institución familiar".
"Muchas veces cuando se habla de inclusión social se hace referencia al aspecto económico" agregó y dijo que debería hablarse "de otro tipo de inclusión, no económico sino cultural, familiar y social".
La Presidenta destacó y agradeció a la comisión de científicos y profesionales que realizaron el trabajo, bajo la dirección del ministro de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos, Aníbal Fernández.
Al narrar su experiencia con el hábito de fumar, dijo que "dejé de fumar hace 20 años, yo era una fumadora compulsiva, dos atados por día", comentó, y bromeó con que hizo su contribución a bajar aquella estadística el "31 de diciembre de 1988", cuando abandonó el hábito.
"No deja de llamar la atención que muchas veces las adicciones se descubren en sectores de alto poder adquisitivo", opinó, y marcó el caso de la Capital Federal, que tiene "un PBI per cápita del primer mundo", pero muestra los mayores índices de consumo de sustancias adictivas.
Reflexionó sobre los "valores de una sociedad contemporánea, un mundo sin objetivos, donde tal vez el padre le da al hijo todo lo que quiere pero no todo lo que necesita", y consideró que "tal vez el interrogante (que debe plantearse) es el de una crisis de valores" en la sociedad.
"Creo que también en este tema debemos plantearnos la necesidad de instalar nuevos valores, nuevos objetivos, rescatar la institución de la familia como el gran contenedor, el gran educador".
También reflexionó que "las adicciones son demandas o llamados que está haciendo alguien, tal vez para escapar de una realidad. Realmente es la falta de contención, de afectos, que puede llevar a las personas a esto".
"Los que deben ser perseguidos son los que venden las sustancias, tenemos que tener una mirada distinta. Necesitamos un pacto, un acuerdo entre los Ministerios, pero también entre los argentinos, para ayudar y ayudarnos a comprender realmente cuál es el problema", consignó.
En ese sentido, llamó a que la gente "no condenar el adicto" y aseveró que "los que deben ser perseguidos no son los que consumen sino los que venden las sustancias".
La Presidenta encabezó la presentación del informe acompañada, además del ministro Fernández, por el ministro del Interior, Florencio Randazzo, la ministra de Salud, Graciela Ocaña, el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, la ministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner, y el ministro de Educación, Juan Carlos Tedesco.
martes 29 de julio de 2008
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