Reportaje:
–¿Se sienten satisfechos?
–Sí. Se tomó conciencia de que si se pelea, se pueden modificar las cosas. Y ojo que no uso el término “ganar”; digo modificar las cosas. Con lo de la semana pasada se revitaliza la importancia de la acción gremial, de la acción conjunta, de salir a la calle. Se revaloriza el Congreso y se vuelve a creer en la política.
–¿Y en términos económicos?
–En materia estrictamente agropecuaria se consiguió enfrentar una resolución, la 125, que se había convertido en símbolo de la injusticia y de la falta de diferenciación entre los distintos tamaños de productores. Pero entre los chacareros está la sensación de que este desenlace es más apropiado para los pools de siembra y los latifundios.
–¿Hoy no está peor que hace una semana el productor de menos de 300 toneladas, que iba a recibir compensaciones?
–Bueno, objetivamente sí. El más chico está peor que hace una semana. Pero nosotros identificamos al sujeto agrario con los productores de 600, de 750 y de hasta 3.000 toneladas, que son el 96% de los agricultores. Siempre dijimos que había que tomar en cuenta cada caso. Hoy nos ponen a todos en el mismo lugar. A iguales condiciones, el pez más grande se come al más chico. El tiburón se come a la mojarrita.
–¿Y no es más difícil la pelea para las mojarritas solas? Luciano Miguens, de la Rural, dijo que el conflicto se terminó.
–Sí, pero hoy (por ayer) aclaró que el conflicto no era sólo por la 125. Y Mario Llambías ratificó que la situación de los pequeños productores es una preocupación de la Mesa de Enlace.
viernes 25 de julio de 2008
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